Al principio todo será caos, ignorancia, ruido y confusión;
como siempre, como en todas las cosas que nacen: caos.
Luego, paulatinamente, brevemente y a dentadas –que avanzan, hincan, hieren (despabilan) y retroceden para desaparecer-
vendrá la luz, la visión, la conciencia.
Aun en lo agitado la luz hará su brecha, aun en la inquietud. Pero esta será ya una inquietud de búsqueda, de incomodidad en la compulsión, de aturdimiento en el ruido.
Serán los primeros signos del hartazgo.
La primera intuición del gran portal.
miércoles, 18 de mayo de 2011
jueves, 12 de mayo de 2011
( )
te nombro
: quiero hacer
la forma de tu existencia en mi escéptica realidad
te nombro en un ejercicio de persistencia
como la insistencia magnífica del nombre
que termina, cada vez que procuro decirte
por virar –como vos- hacia una voz nueva
siempre en volutas insondables
siempre dejándome perpleja
te nombro
y así te nombrara apenas hoy
mil veces
no vas a ser nunca un poema,
tal es la maravillada suerte de los enumerantes
romper siempre los nombres cuidadosos, de cristal y perla
(aun los nombres de los cien reflejos)
vas a ser siempre
y es mi descanso
intensamente de carne y sonido
de dudas de vértigo de esperas
de velocidad y brisa
de cumbre y llanuras;
cada amanecer, cada girar la cabeza
o escuchar el rumor de puertas con que llegás
una aventura, un descubrimiento continental y verde
un nadar en aguas sin fondo
todo siempre está por verse
: quiero hacer
la forma de tu existencia en mi escéptica realidad
te nombro en un ejercicio de persistencia
como la insistencia magnífica del nombre
que termina, cada vez que procuro decirte
por virar –como vos- hacia una voz nueva
siempre en volutas insondables
siempre dejándome perpleja
te nombro
y así te nombrara apenas hoy
mil veces
no vas a ser nunca un poema,
tal es la maravillada suerte de los enumerantes
romper siempre los nombres cuidadosos, de cristal y perla
(aun los nombres de los cien reflejos)
vas a ser siempre
y es mi descanso
intensamente de carne y sonido
de dudas de vértigo de esperas
de velocidad y brisa
de cumbre y llanuras;
cada amanecer, cada girar la cabeza
o escuchar el rumor de puertas con que llegás
una aventura, un descubrimiento continental y verde
un nadar en aguas sin fondo
todo siempre está por verse
La huella
Ahora que todo lo he roto, y todo queda todavía
¿quién será de mí?
ahora,
que corté las cadenas viejas (ahora que sostengo
los delgados hilos en pie) ¿quién será de mí?
¿Dónde
más irremediablemente desapareceré para mi desgracia,
conviviendo todavía, cada día
con mi ausencia vendida?
¿Tan frágil será el ser, que busca entre amenazas,
entre riscos pedregosos,
entre tormentas?
Busco la huella del abandono. Ahí no quiero pisar.
¿quién será de mí?
ahora,
que corté las cadenas viejas (ahora que sostengo
los delgados hilos en pie) ¿quién será de mí?
¿Dónde
más irremediablemente desapareceré para mi desgracia,
conviviendo todavía, cada día
con mi ausencia vendida?
¿Tan frágil será el ser, que busca entre amenazas,
entre riscos pedregosos,
entre tormentas?
Busco la huella del abandono. Ahí no quiero pisar.
miércoles, 2 de febrero de 2011
Remanso
Remanso: (del lat. remansum –supino de remanere, detenerse)
1. detención o suspensión de la corriente del agua o cualquier otro líquido.
2. lugar en el que se detiene la corriente.
etc.
No es que algo se detenga del río
en un remanso,
el ir del agua en cambio
se sosiega,
reencuentra su natural mansedumbre
su silencio rumoroso y audible
se vuelve a formar sobre la superficie
el lomo de espejo
en que se refleja, y se reproduce
completo el universo.
al Topo
Nota: en los remansos, es sabido, que el lecho le hace cosquillas al río. Por eso los ríos ríen,
y cantan.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Si vuelve a pasar
Los días siempre renovados, yo sé
que así son y no se pueden practicar
Pero si vuelve a pasar
ya no tendré apenas doce años
ya no será el mal con el bien (y el dolor y el desengaño)
, seremos gente cualquiera
haciendo lo que mejor se pueda
Si sigo desnuda y vuelve a pasar seré fuerte
teniendo el amor todavía (siempre)
frágil como los cristales
profundo como los diamantes
haré las preguntas (y no prenderé fuego), esta vez para adentro
Albergaré tanto dolor como pueda
sólo para bien
Abrigaré al dolor
que venga a buscarme desde lo insondable
dejaré latir al corazón, en el eco del pecho
vacío o vaciado
sólo para bien
Si vuelve a pasar y soy aún como la niña
de falda oscura o de suéter morado
sentada al filo de una cama rosa
dejaré salir a las lágrimas del miedo
que si no se lloran, te hacen tañer
como a una campana
Las dejaré salir, lágrimas de aire
entre los rulos viejos
Observaré el ardor de un rasguño nuevo
Descansaré en el remanso de la esperanza abatida
Me confundiré otra vez, adolescencia muerta, entre la ola y la arena
Esta vez estaré quieta
en silencio, naciendo de nuevo
y de nuevo
y de nuevo,
sólo para bien.
que así son y no se pueden practicar
Pero si vuelve a pasar
ya no tendré apenas doce años
ya no será el mal con el bien (y el dolor y el desengaño)
, seremos gente cualquiera
haciendo lo que mejor se pueda
Si sigo desnuda y vuelve a pasar seré fuerte
teniendo el amor todavía (siempre)
frágil como los cristales
profundo como los diamantes
haré las preguntas (y no prenderé fuego), esta vez para adentro
Albergaré tanto dolor como pueda
sólo para bien
Abrigaré al dolor
que venga a buscarme desde lo insondable
dejaré latir al corazón, en el eco del pecho
vacío o vaciado
sólo para bien
Si vuelve a pasar y soy aún como la niña
de falda oscura o de suéter morado
sentada al filo de una cama rosa
dejaré salir a las lágrimas del miedo
que si no se lloran, te hacen tañer
como a una campana
Las dejaré salir, lágrimas de aire
entre los rulos viejos
Observaré el ardor de un rasguño nuevo
Descansaré en el remanso de la esperanza abatida
Me confundiré otra vez, adolescencia muerta, entre la ola y la arena
Esta vez estaré quieta
en silencio, naciendo de nuevo
y de nuevo
y de nuevo,
sólo para bien.
jueves, 9 de diciembre de 2010
martes, 30 de noviembre de 2010
La duda la luz, la muerte y los abrazos (I, II y III)
I
¡Ojos ojos ojos!
maldito hambre-insaciabilidad de ojos,
maldito y bendito
amor que no llegas
(dos instantes en un mismo instante:
ese instante siempre a punto de ser,
y el instante en que se apaga - la espontaneidad).
Mi estómago es un imán andrajoso (escribo, es decir: vivo, por su búsqueda
tensa – la cuerda tensa entre búsqueda y encuentro,
Y me quejo: de su desorden… o no me quejo
me quejo de la duda.
la duda doméstica ¿esta casa, o ésta?
la duda otra, como si hubiera (¿hay?: duda)
el desencuentro entre la dicha (la sosa santidad silente sonriente)
y la adicción (a la caída, a las fogosas sombras
truculentas y crueles que transportan (¿hacia abajo siempre?)
el paquete de huesos que soy).
Ya se van
los ojos que no me miran.
II
No dudo ni dejo de dudar
Recojo las cosas esparcidas de los momentos
y voy trenzando y tejiendo:
Resumo hacia arriba
(no retengo dolor que me retenga)
Resumo y trenzo, tenso el camino hacia la luz.
La sombra es ahora seductora
porque contrasta todavía
con los rayos como tajos
de la luz indeleble.
No se puede negarles la mirada pero
Quién construye
la vida de cada uno
Quién hace a la vida saber a tanto dolor
Nombre científico: vacío existencialis, pero yo no sé,
a mi me sabe a puchero malogrado muy doméstico,
A un morirse lo más lento posible ¿Acaso hay algo más
cínico
que la lentitud de lo indefectible?
No hay más que razones para morir,
todo causas mortales a cuentagotas.
III
Dame un abrazo
y crecerá la hiedra debajo de mis pies
en el abismo de este precipicio
Dame un abrazo y aunque fuesen
falsas sus hojas y estén vacías
sentiré que camino otra vez sobre lo verde
Dame un abrazo
y el ardor tirano y carnal
con que me llama la muerte
se aliviará unos instantes
y aunque fueran tan breves los instantes
conoceré
la no caída que habitaba entre tus brazos
Dame un abrazo y el peso muerto de mi cuerpo
cesará de llamarme hacia abajo y hacia el fuego
Dame un abrazo con torso de hombre, y piel, y manos
las manos húmedas del que aún no ha tocado
temblando
en el roce primero de la espalda ajena
Dame te pido un abrazo y dejaré de andar
como hecha de burbujas que no alcanzan a tocarse
y me volveré de hiedra y raíces
y haré yo misma
en mi fecundidad imposible
la tierra que precisas.
¡Ojos ojos ojos!
maldito hambre-insaciabilidad de ojos,
maldito y bendito
amor que no llegas
(dos instantes en un mismo instante:
ese instante siempre a punto de ser,
y el instante en que se apaga - la espontaneidad).
Mi estómago es un imán andrajoso (escribo, es decir: vivo, por su búsqueda
tensa – la cuerda tensa entre búsqueda y encuentro,
Y me quejo: de su desorden… o no me quejo
me quejo de la duda.
la duda doméstica ¿esta casa, o ésta?
la duda otra, como si hubiera (¿hay?: duda)
el desencuentro entre la dicha (la sosa santidad silente sonriente)
y la adicción (a la caída, a las fogosas sombras
truculentas y crueles que transportan (¿hacia abajo siempre?)
el paquete de huesos que soy).
Ya se van
los ojos que no me miran.
II
No dudo ni dejo de dudar
Recojo las cosas esparcidas de los momentos
y voy trenzando y tejiendo:
Resumo hacia arriba
(no retengo dolor que me retenga)
Resumo y trenzo, tenso el camino hacia la luz.
La sombra es ahora seductora
porque contrasta todavía
con los rayos como tajos
de la luz indeleble.
No se puede negarles la mirada pero
Quién construye
la vida de cada uno
Quién hace a la vida saber a tanto dolor
Nombre científico: vacío existencialis, pero yo no sé,
a mi me sabe a puchero malogrado muy doméstico,
A un morirse lo más lento posible ¿Acaso hay algo más
cínico
que la lentitud de lo indefectible?
No hay más que razones para morir,
todo causas mortales a cuentagotas.
III
Dame un abrazo
y crecerá la hiedra debajo de mis pies
en el abismo de este precipicio
Dame un abrazo y aunque fuesen
falsas sus hojas y estén vacías
sentiré que camino otra vez sobre lo verde
Dame un abrazo
y el ardor tirano y carnal
con que me llama la muerte
se aliviará unos instantes
y aunque fueran tan breves los instantes
conoceré
la no caída que habitaba entre tus brazos
Dame un abrazo y el peso muerto de mi cuerpo
cesará de llamarme hacia abajo y hacia el fuego
Dame un abrazo con torso de hombre, y piel, y manos
las manos húmedas del que aún no ha tocado
temblando
en el roce primero de la espalda ajena
Dame te pido un abrazo y dejaré de andar
como hecha de burbujas que no alcanzan a tocarse
y me volveré de hiedra y raíces
y haré yo misma
en mi fecundidad imposible
la tierra que precisas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)