En el fondo del mar
serías la astilla que entré a buscar
No parezco abandonar tu imagen, querido
no parece que me fuera a pasar des-desearte
un día de estos
te propongo, ergo
no pases la pascua
la navidad
el de las madres
ni el de brujas,
no pases los días
(el de tu cumpleaños el del mío)
no los pases sin mí
venime a buscar
me desgarro el pecho con las manos, deshago ante tus ojos
si pidieras las hebras que tejen el abrigo de mi corazón bisonante
hundo los índices entrecostillas me quito la carne muscular
con que te amo
si pidieras
en la base de la cabeza de kundalini, querido
estarías manchando mil y un pétalos
mil y un intentos míos de soltarte las riendas del pelo
soltar tu sonrisa de ojos entrecerrados
tu sonrisa fea, tu cara de anciano, tus mil y un ebriedades
soltar la voz de la noche en que gritaste
tan fuerte que vibraron las ventanas
alejate
olvidar cuando hacías el pan del trigo sobre el que me dormí
(te voy a confesar, no dormía)
Me vuelvo una loca a tu lado
esa es la razón que sospecha mi pecho
por la que no he podido, luminaria,
soltarte
sábado, 25 de abril de 2009
jueves, 23 de abril de 2009
No fueron muchas cuadras, pero cuando venia para acá, me puse anarca un rato.
Y no perdonaba a nadie
que usara auto, se tiñera el pelo, tuviera un carrito y/o bebé en brazos.
Me parecían todos sucios, empastados de la grasa de los engranajes. Nunca vamos a ser tan ricos como a los que enriquecemos, rezaban una y otra vez. El rezo era apenas un susurro entre los dientes, pero casi no había resquicios de silencio en sus bocas. O susurraban, o parloteaban con algún otro; siempre cabizbajos. Los taxis me parecían en especial hijos de puta (si ser eso significa dar asco, repulsión; y gozar por causar eso).
Y yo era un engranaje más, trabajando para pagar
deudas que contraigo por ser un engranaje, una ruedita en un reloj pulsera
cualunque y vetusto.
Y mis ojos soltaban gotas de fuego
y mi garganta era la boca del volcán. El cráter pústula herida
de lava exhalante.
Mi ira es mi verdad cuando nadie quiere oírla.
¿quién puede creer en algo en lo que nadie nunca más creyó,
y no prenderse fuego?
Y no perdonaba a nadie
que usara auto, se tiñera el pelo, tuviera un carrito y/o bebé en brazos.
Me parecían todos sucios, empastados de la grasa de los engranajes. Nunca vamos a ser tan ricos como a los que enriquecemos, rezaban una y otra vez. El rezo era apenas un susurro entre los dientes, pero casi no había resquicios de silencio en sus bocas. O susurraban, o parloteaban con algún otro; siempre cabizbajos. Los taxis me parecían en especial hijos de puta (si ser eso significa dar asco, repulsión; y gozar por causar eso).
Y yo era un engranaje más, trabajando para pagar
deudas que contraigo por ser un engranaje, una ruedita en un reloj pulsera
cualunque y vetusto.
Y mis ojos soltaban gotas de fuego
y mi garganta era la boca del volcán. El cráter pústula herida
de lava exhalante.
Mi ira es mi verdad cuando nadie quiere oírla.
¿quién puede creer en algo en lo que nadie nunca más creyó,
y no prenderse fuego?
jueves, 2 de abril de 2009
soy la extranjera reencarnada
soy la bestia entre xenófobos
la viajera encantada
desencantando años lentos
en el gesto de prenderse fuego
rompiendo las bocas de los falsos sonrientes
destituyendo las estatuas
soy la inmigrante que murió triste
en la gala última de la mirada verde
con el último resquicio de la fiesta
sobre el rabillo del ojo
hablé conmigo ayer esta noche
y ojalá como siempre nos hubiéramos besado los labios
tengo sueño de trashumante
tengo el hambre del barco de tercera
tengo el hambre de polillas de almacén
y tengo el sexo ciego de la viuda del prisionero
soy la bestia entre xenófobos
la viajera encantada
desencantando años lentos
en el gesto de prenderse fuego
rompiendo las bocas de los falsos sonrientes
destituyendo las estatuas
soy la inmigrante que murió triste
en la gala última de la mirada verde
con el último resquicio de la fiesta
sobre el rabillo del ojo
hablé conmigo ayer esta noche
y ojalá como siempre nos hubiéramos besado los labios
tengo sueño de trashumante
tengo el hambre del barco de tercera
tengo el hambre de polillas de almacén
y tengo el sexo ciego de la viuda del prisionero
La normal
Gente que quiere robarse mi mochila
Gente que piensa que me visto
me comporto me expreso me muevo inadecuada
Gente que quiere hacerme trabajar
sin pagar por ello
Hombres que quieren violarme
Hombres que quieren golpearme
Hombres que quieren ponerme
a parir
Y hombres que no me quieren
Gente que quiere el progreso
por el Esfuerzo Empeñado...
Que lo justo que lo injusto que lo gratuito
que lo costoso hasta lo prohibitivo
que lo masivo que lo elitista y
exclusivo
Qué tal tu hotel
Qué tal tu peluquera
Qué tal te depilan ahí
(Bueno, te arrancan los pelos con cera 1. olorosa, 2. caliente
3. duele. Así que: bien, muy bien).
Qué tal tu jefe (Bueno, es mi jefe, y finge no saberlo, para que yo
lo haga evidente, obedeciendo a lo que no siempre pide. Así que bien).
Al menos sabe mi nombre. Al menos disimula (mal (adrede))... Al menos
finge que disimula
el asco que le da
maniobrar con mi casta.
Los pelos me siguen creciendo
y la barriga, claro
y la melena
y sigo desconstipándome
por si las dudas me constipo
y eso y el pelo refrizado
que me crece de la cabeza salvaje
parece que fueran
mi misión en esta vida
No tengo profesión
y no tengo marido
y no tengo línea
y no tengo timbre. Ni televisor
y no hablo de política, y no pienso
en ‘la política’
y no me gusta ponerme zapatos
y no me gusta ponerme corpiños
metalizados
y no me gusta coger con forro
porque no quiero que el otro esté enfermo,
ni pensarlo. Ni enfermarme. Ni enfermarlo.
No quiero que las palomas
vivan (muriendo) al ras de la basura
que cubre el suelo
que se moja con meo, con nafta, con lavandina,
que moja a los pordioseros que ruegan
NO SÉ QUÉ
pero no ruegan sino que engordan
el caldo que beben (el caldo que las baña, las enjuga,
las hace crepitar del gozo de la identidad) a
las señoras feligresas de la comisión restauradora de nuestra
iglesia catedral.
Gente que piensa que me visto
me comporto me expreso me muevo inadecuada
Gente que quiere hacerme trabajar
sin pagar por ello
Hombres que quieren violarme
Hombres que quieren golpearme
Hombres que quieren ponerme
a parir
Y hombres que no me quieren
Gente que quiere el progreso
por el Esfuerzo Empeñado...
Que lo justo que lo injusto que lo gratuito
que lo costoso hasta lo prohibitivo
que lo masivo que lo elitista y
exclusivo
Qué tal tu hotel
Qué tal tu peluquera
Qué tal te depilan ahí
(Bueno, te arrancan los pelos con cera 1. olorosa, 2. caliente
3. duele. Así que: bien, muy bien).
Qué tal tu jefe (Bueno, es mi jefe, y finge no saberlo, para que yo
lo haga evidente, obedeciendo a lo que no siempre pide. Así que bien).
Al menos sabe mi nombre. Al menos disimula (mal (adrede))... Al menos
finge que disimula
el asco que le da
maniobrar con mi casta.
Los pelos me siguen creciendo
y la barriga, claro
y la melena
y sigo desconstipándome
por si las dudas me constipo
y eso y el pelo refrizado
que me crece de la cabeza salvaje
parece que fueran
mi misión en esta vida
No tengo profesión
y no tengo marido
y no tengo línea
y no tengo timbre. Ni televisor
y no hablo de política, y no pienso
en ‘la política’
y no me gusta ponerme zapatos
y no me gusta ponerme corpiños
metalizados
y no me gusta coger con forro
porque no quiero que el otro esté enfermo,
ni pensarlo. Ni enfermarme. Ni enfermarlo.
No quiero que las palomas
vivan (muriendo) al ras de la basura
que cubre el suelo
que se moja con meo, con nafta, con lavandina,
que moja a los pordioseros que ruegan
NO SÉ QUÉ
pero no ruegan sino que engordan
el caldo que beben (el caldo que las baña, las enjuga,
las hace crepitar del gozo de la identidad) a
las señoras feligresas de la comisión restauradora de nuestra
iglesia catedral.
...los tres elementos que nos componen: cuerpo, palabra y mente.
Sogyal Rimpoché
Libro tibetano de la vida y de la muerte.
voy a intentar la incerteza
desimpostar todas las pieles
de la palabra primigenia
la palabra descriptiva
imposibilidad de predicción
de la verdad,
la belleza
decir con la voz de los espejos
no lo que veo en tus ojos de agua caliente
la moral pesa
–describo- que la culpa es un inerme monstruo
a horcajadas del cuello
que cada risa no es una ceremonia
cada mirada se agota en su brevedad inflamable
las horas reloj como balsas
saltando en una breve inquieta oleada de suspiros estornudados
las horas reloj sin paradero,
imposible intuición
saber dónde irán las náufragas
en palpitación de desembarco
Sogyal Rimpoché
Libro tibetano de la vida y de la muerte.
voy a intentar la incerteza
desimpostar todas las pieles
de la palabra primigenia
la palabra descriptiva
imposibilidad de predicción
de la verdad,
la belleza
decir con la voz de los espejos
no lo que veo en tus ojos de agua caliente
la moral pesa
–describo- que la culpa es un inerme monstruo
a horcajadas del cuello
que cada risa no es una ceremonia
cada mirada se agota en su brevedad inflamable
las horas reloj como balsas
saltando en una breve inquieta oleada de suspiros estornudados
las horas reloj sin paradero,
imposible intuición
saber dónde irán las náufragas
en palpitación de desembarco
ahora que soy (1 a 4)
1.
ahora que soy grande
conozco dónde corta el filo del humor
del cínico destino.
2.
ahora que soy grande conozco
la pieza exacta que se lleva la mañana
cuando la noche no termina
3.
ahora que soy grande
dejo ir las noches que llevan adentro
la mirada perdida en las hendijas del encierro
que se escapaban a los ojos de la cerradura
4.
ahora que soy grande me civilicé
me puse a colores de moda
organicé la cabellera.
entiendo las categorías
del uno al cien
de la ridiculez
ahora que soy grande
conozco dónde corta el filo del humor
del cínico destino.
2.
ahora que soy grande conozco
la pieza exacta que se lleva la mañana
cuando la noche no termina
3.
ahora que soy grande
dejo ir las noches que llevan adentro
la mirada perdida en las hendijas del encierro
que se escapaban a los ojos de la cerradura
4.
ahora que soy grande me civilicé
me puse a colores de moda
organicé la cabellera.
entiendo las categorías
del uno al cien
de la ridiculez
Las voces del silencio
que las letras robadas enseñen
lo que calla el ruido
lo que sé sin decirlo,
atrapar por asalto su vuelo de libélula
el vuelo del miedo
tan mudo de ser
tan libre sin ser descripto
nunca la vida es igual a sí misma
y he de demorar casi respetuosa
y casi resignada el vestigio del qué
no puedo hacer aquí de la no sida
no se puede construir lo que no se da
qué leyes respeta el alma
cuáles siquiera ha visto su unidicotomía
que una casa es como el viento
que el alma es en un barco
el marinero holgazán parecido a una cigarra
que si el alma tiene moralejas
si lee la fontaine
si sabe de deberes, o sabe de debidos
si tengo miedo quién soy yo a qué he venido
dónde me lleva la que no puedo postergar
dónde queda el verbo quedarse
quién lo dijo por primera vez
como el que dijo por primera vez
permanecer
lo que calla el ruido
lo que sé sin decirlo,
atrapar por asalto su vuelo de libélula
el vuelo del miedo
tan mudo de ser
tan libre sin ser descripto
nunca la vida es igual a sí misma
y he de demorar casi respetuosa
y casi resignada el vestigio del qué
no puedo hacer aquí de la no sida
no se puede construir lo que no se da
qué leyes respeta el alma
cuáles siquiera ha visto su unidicotomía
que una casa es como el viento
que el alma es en un barco
el marinero holgazán parecido a una cigarra
que si el alma tiene moralejas
si lee la fontaine
si sabe de deberes, o sabe de debidos
si tengo miedo quién soy yo a qué he venido
dónde me lleva la que no puedo postergar
dónde queda el verbo quedarse
quién lo dijo por primera vez
como el que dijo por primera vez
permanecer
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